
Aunque las actividades extraescolares tienen sus ventajas, ya que pueden ser un medio para complementar la formación y favorecer la socialización en un contexto no curricular, también tienen sus inconvenientes, sobre todo si pretendemos cubrir todos los huecos que a los/as niños/as les quedan libres, y que son necesarios para el desarrollo de su creatividad.
Este afán porque los pequeños aprovechen todo el tiempo no deja margen para algo tan importante como es jugar, divertirse, estar con sus amigos y amigas o con la familia. Los niños se sienten presionados...¿que se está buscando en realidad? Por tanto, se ha de intentar que las actividades quiten tiempo de televisión en vez de quitarlo de juego o de convivencia familiar. ("Bajo presión", RBA Editores)
Por otra parte, los/as niños/as han de asistir a las actividades con ilusión, porque les gusten e interesen, pero no obligados por los padres. En lo posible han de ser partícipes en la elección de las propuestas. Los educadores deben interesarse por sus clases, yendo con frecuencia a buscarles o llevarles, preguntando a sus monitores y participando en los encuentros que se propongan, intentar relajarse y disminuir el control.
En niños/as más mayores, la acumulación de actividades extraescolares y la dedicación que necesita para realizarlas, puede quitar tiempo real de estudio o favorecer que el/la niño/a se ponga a hacer los deberes después de la clase extraescolar, de haber ido y vuelto a casa,...y que esté demasiado cansado para afrontar con eficacia un tiempo de estudio.
Fomentarles aficiones y hobbies, que resulten gratas y motivadoras para el/la niño/a, también ayudará a organizar su estudio. Se trata de racionalizar y a medida que van creciendo, ir reduciendo actividades, seleccionando las que sean su verdadera afición, y practicarlas algún día de lunes a viernes o en el fin de semana. También hablar con él, ella, del gasto económico que puede suponer a la familia, sin culpabilizarse, pero responsabilizándole.
El objetivo no es ocupar todo el tiempo sino conseguir un verdadero equilibrio entre las actividades y el tiempo de escucha y disfrute entre los miembros de la familia.
Los niños necesitan tiempo libre para poder explorar el mundo por ellos mismos. Una parte esencial de la infancia es tener tiempo para jugar solos, sin objetivos y notas que cumplir!.
mar sánchez marchori
MSM Pedagogía Creativa

Canal del Valencia



