El pasado 17 de noviembre James McClain, investigador del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, presentó una comunicación en un Congreso Internacional organizado por la American Association for Cancer Research con las conclusiones obtenidas en un estudio realizado sobre casi 6000 mujeres de edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, que se inició en 1998 y ha durado casi 10 años.
El objetivo de dicho estudio era establecer la relación entre el ejercicio físico y el riesgo de padecer cáncer de mama o de colon, prestando especial atención al número de horas que dormían las mujeres que participaron en dicho estudio. Se observó que en aquellas mujeres que realizaban ejercicio de forma habitual durante la semana y además dormían 7 horas o más, había una clara disminución en el riesgo de padecer estos dos tipos de cáncer. Sin embargo aquellas mujeres que a pesar de hacer ejercicio físico dormía menos de 7 horas no disminuían tanto el riesgo de padecer cáncer. Lo cual parece indicar que un sueño de corta duración tiene efectos opuestos a los de la actividad física.
Según los investigadores de este estudio, el siguiente paso sobre este tipo de investigación sería confirmar los datos actuales e investigar los posibles mecanismos que intervienen en la relación encontrada entre el sueño y el ejercicio físico a fin de comprender mejor su papel en la prevención del cáncer. Existen numerosos estudios sobre los efectos de un buen descanso sobre la salud, pero hasta el momento, apenas hay investigaciones que busquen una relación con el riesgo de padecer cáncer. Este nuevo estudio sobre la relación entre los trastornos del sueño y la actividad física sugiere un nuevo enfoque que habrá que tener en cuenta en futuras investigaciones sobre el cáncer.
Pedro A. Alemán López
Doctor en Farmacia.
Universidad CEU Cardenal Herrera.

Canal del Valencia



