Comunidad Valenciana
Gracias a esta medida desaparecerán y dejarán de ser un peligro para los ciudadanos miles de toneladas de basuras que se han ido acumulando durante años prácticamente sin ningún control. Los cinco vertederos incluidos en la actuación no cuentan con la autorización administrativa y surgieron, según fuentes del departamento que dirige el conseller José Ramón García Antón, casi de forma espontánea para hacer frente a la necesidad de las diferentes poblaciones de deshacerse de los residuos. Pero con el paso del tiempo se han ido convirtiendo en un problema.
Y es que en algunos casos, pese a haber sido decretado el cierre por las autoridades, como en Llíria, los camiones de basura han seguido acudiendo. Además, se han ido produciendo las filtraciones al subsuelo de material tóxico, ya que las instalaciones no reúnen los requisitos necesarios para el almacenamiento de este tipo de materiales.
Los vecinos han tenido, como consecencia, que soportar durante años los malos olores y la aglomeración de insectos y animales. Pero lo más grave es que los vertidos incontrolados pueden acabar suponiendo un peligro para la población. La fermentación de las basuras produce gases tóxicos. Un escape puede intoxicar a la población que reside en las inmediaciones e, incluso, causar una explosión.
La inversión prevista para el acondicionamiento de los cinco vertederos asciende a siete millones de euros, dividida en dos partidas; 3,2 millones se destinarán al sellado propiamente dicho y a la eliminación de los gases que se hayan podido ir acumulando. Otros 3,5 se invertirán en la restauración de las áreas degradadas.
Vertederos
Estos vertederos no son los únicos existentes. Una situación similar se ha producido con frecuencia en distintas comarcas de la Comunitat como única forma que tenían los municipios para dar salida a los diferentes tipos de residuos. De hecho, la Conselleria se está planteando adelantar a 2009 la clausura, desmantelamiento y desgasificación de los vertederos de Benicarló e Ibi.
El vertedero de residuos urbanos de la Canyada Parda de Llíria se cerró a fines de 2007, tras años almacenando basuras. Ahora se ha incluido en la actuación de la Conselleria de Medio Ambiente.
En Aielo de Malferit se encuentra otro vertedero que recoge los residuos inertes de varios municipios de la Vall d'Albaida. Durante el próximo año se procederá a su clausura definitiva.
Las instalaciones de Cabrera, en el municipio castellonense de Altura, también destinadas a los residuos urbanos, son otras que van a ser selladas definitivamente. El vertedero se encuentra cerrado desde hace más de cuatro años y acumula más de 1,5 millones de metros cúbicos de basuras.
El cierre del vertedero de residuos inertes de Ramblars en Xàbia se produjo a fines de 2005. Desde entonces la basura se acumula en el paraje sin ningún tipo de control. La instalación se clausuró por encontrarse en las inmediaciones del parque natural de El Montgó y el riesgo de incendio de los restos en descomposición.
El plan de sellado de la Conselleria de Medio Ambiente incluye también un vertedero de Elda destinado a residuos industriales, ubicado en la partida El Bolón, que fue cerrado a principios de año.
Los planes de la Conselleria de Medio Ambiente para el año próximo se centran en estas cinco instalaciones, aunque entre los planes del departamento que dirige García Antón también se encuentra el sellado de los vertederos de Benicarló e Ibi.
La ordenación de la recogida de los residuos en el norte de la provincia de Castellón es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los municipios. Cerca de 50.000 habitantes se ven obligados a trasladar sus basuras a vertederos incontrolados donde acaban cerca del 80% de los residuos que se generan.
Uno de ellos es el de Benicarló que, junto a su condición de ilegal, se encuentra ya colmatado. La Conselleria pretende sellarlo y regenar la zona, una actuación que podría también realizarse el próximo año.
El Ayuntamiento de Ibi ya ha puesto en marcha el proyecto de restauración y sellado del vertedero de inertes de esta localidad y que ahora la Conselleria está estudiando.
Hasta el momento, la Conselleria de Medio Ambiente ya ha realizado tres actuaciones de estas características. Ha sellado y clausurado el vertedero de residuos urbanos de Benidorm, con un presupuesto de 2,3 millones de euros.
También se ha procedido a la clausura de una instalación de residuos inertes en Cullera, con un coste de 350.000 euros. La tercera intervención fue el cierre del vertedero de Manises Viejo por 160.000 euros.
Arcillas compactadas
El sellado y desgasificación de vertederos se realiza mediante la aportación de arcillas compactadas, la colocación de una lámina de polietileno, de una capa de drenaje y, finalmente, tierra vegetal.
Además, se construyen chimeneas para la desgasificación. Esta infraestructura permite la captación del biogás que se produce por la degradación de la masa de residuos. También se construye una red de transporte para su aprovechamiento energético.
Desde el año 2001 es obligatorio que una vez se agote la vida útil de un vertedero se proceda a su sellado y clausura. El procedimiento tiene que garantizar que no se producirán afecciones ambientales negativas.
El proceso no se basa únicamente en el cubrimiento con tierras de los residuos depositados, sino que se intenta controlar y reducir cualquier afección ambiental negativa.
Se realizan cinco pasos. En primer lugar, se impermeabiliza la superficie para impedir que el agua de lluvia entre en contacto con los residuos depositados.
A continuación se captan los efluentes líquidos y contaminantes procedentes del interior de la masa de residuos y se almacenan en una balsa. Posteriormente, se procede a la desgasificación y quema del gas captado. El último paso es la revegetación e integración en el entorno de la instalación.
Entre los beneficios ambientales se consigue la recuperación de un espacio degradado y su integración en el entorno. El resultado final es una zona reforestada susceptible de aplicarse a otros usos. Además, se evita la producción y emisión de efluentes líquidos contaminantes al entorno.
El proceso de sellado contiene un plan de vigilancia y control posterior, en el que se recogen los controles y mediciones que se deben llevar a cabo tras el cierre de la instalación, en lo que representa una medida de seguridad.
jsanchis@lasprovincias.es













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